Hada maldita
Apliqué la acuarela torcido, no me gustó cómo se dispersó, me salí de los contornos, etc., lo abandoné un mes, lo retoqué con lápices y me gustó todo menos ese cielo exasperante. Llegaron las tintas — ¿y por qué no probarlas en un trabajo al que no le tengo cariño? Claro que sí... Rima. Con rotuladores acrílicos intento arreglar lo que se puede arreglar, pero sin entusiasmo. No parece un hada, sino una demonia maldita. En fin, no hay que colorear si no te nace, pero decidí que no estaba bien que el libro para colorear acumulara polvo sin estrenar. Listo.
Comentarios
Aún no hay comentarios: ¡sé el primero!